Una elección de vida…

Te escribo, te cuento…

Para muchos y muchas los obstáculos de una vida les convierten en “Ave Fénix”. Actitud que, en ocasiones, ayuda a resurgir de la hecatombe de una o varias malas experiencias. La falta de claridad y confianza, arrastra a transitar pasillos a oscuras dando palos de ciego esperando acertar en algún tropiezo.

En gran medida las emociones que condicionan nuestro carácter se encuentran atrapadas dentro de un “yo frenado”. La mayoría de las personas a las que les cuesta comunicar sus sentimientos o aquello que le preocupa, son los que más visitan las consultas de los profesionales de la salud.

Exponerse a la opinión ajena asusta. Estar en el punto de mira o lupa de los demás, condiciona la espontaneidad y potencia la vulnerabilidad. Un número importante de terapeutas, aconsejan la práctica de la escritura como alternativa que más tranquiliza al paciente; estar a solas con lo que le sucede.

Íntimamente necesitamos ponerle un nombre a lo que nos atañe, tanto si es positivo o no. Etiquetar los contratiempos o el producto de la zozobra, ayuda a entender el porqué de las cosas. Y, escribir para uno mismo, es una forma de no sentirse tan expuesto.

Teoría/practica
La teoría siempre es bien recibida. Nuestro cerebro en seguida capta los beneficios del cambio pero, la práctica, por momentos se nos presenta como un muro insalvable. Para vencer el pánico escénico de enfrentarnos a una página en blanco, lo ideal sería crear una rutina diaria de pocos minutos con conceptos claros.

Los puntos a tener en cuenta son:

No se trata de un relato, por lo tanto, me permito tener fallos ortográficos
¿El objetivo? expresar lo que no quiero o puedo compartir con otras personas.

Buscando el momento

El mejor momento generalmente resulta al final del día. Cuando todos se han ido a dormir, o simplemente, tus obligaciones ya han sido realizadas.

Pasado los días, te acostumbrarás al hábito de buscar ese hueco para la recién actividad adquirida, no te agobies si las primeras veces te resultan algo abrumador. Hazlo a tu ritmo.

Piensa sobre lo que has escrito, cual es la suma o resta de tus conclusiones.

Después de un tiempo, repasa sobre lo plasmado. Observa como sentías y si ésta actividad reciente, te ha ayudado a estar mejor, a aclarar ideas, a ser más objetiv@ además de, asertivo con los motivos o realidades que te llevaron a la práctica de la escritura como terapia para mejorar.

Decía Oscar Wilde que “todos estamos en las alcantarillas, pero que algunos miran las estrellas”.

Te deseo un feliz viaje por tu vida…

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