Mi soledad y yo

Mi soledad y yo…

La soledad es un binomio que destruye pero a la vez crea…

Según algunas opiniones, la soledad es la hipoteca de la infelicidad, un precio alto a pagar cuando no se conocen los beneficios de ésta. El concepto de la relativa felicidad se reduce para un grupo importante, a vivir “emparejados” como única opción cuando no se desea EMBARCARSE en un viaje en solitario…

La afinidad, las pasiones, la química, la magia y hasta el mismo amor, para muchos son términos propios de un guion holliwudience que nada tiene que ver con la realidad o las expectativas que cada uno tiene.
En definitiva, para este colectivo, la unión de soledades es el premio al encuentro romántico y tenebroso entre decepción y conformismo. Sin embargo, hay otros seres humanos que hacen un buen uso de esa soledad, tal vez, no elegida en un principio pero a posteriori, en ella son capaces de crear, destruir recuerdos llamados muebles inservibles de la memoria, conocerse, crecer y sobre todo, comulgar con el valor de la vida en soledad…
Como dice Elsa Punset, la soledad podría ya considerarse una epidemia del siglo XXI.
La soledad es una de las experiencias más difíciles de sobrellevar. Existen sociedades inclinadas al aislamiento interpersonal. Sin embargo, en la nuestra, sentimos que el grupo social es muy importante. La familia, los amigos, los hermanos, los hijos, los primos y ¡hasta los vecinos! conforman los vínculos que definen quienes somos y ponen puentes para facilitarnos el camino de, a dónde queremos dirigir nuestros pasos. Ellos refuerzan nuestra valía y autoestima en la medida que les tomamos como referente.
 Pese a la proliferación de las redes sociales y la sensación de sentirnos conectados todo el tiempo, la realidad nos dice otra cosa, por lo tanto, algo está ocurriendo en nuestra sociedad. Antes teníamos una media de 2 amigos íntimos a los que les contábamos nuestras preocupaciones, secretos y sueños. Hoy, todo eso ha cambiado, es muy difícil tener un amigo o amiga a quien confiar nuestro mundo interior. Se ha perdido el sentimiento de pertenencia unido a valores casi exiliados como la lealtad y la confianza.
La soledad de hoy tiene un vínculo muy estrecho con las tecnologías, es una forma muy demandada de mantenernos ocupados. Por otro lado, el sentimiento de soledad en las personas va en aumento. No se trata de estar aislado del resto del mundo, es algo que se siente, es una percepción de estar solo, de no encajar o ser aceptado y un deseo profundo de necesidad de intimidad y confianza con otro ser humano.
¿Cuantos de nosotros nos hemos sentido solos aun estando rodeados de personas? Es un sentimiento demoledor que nos hace aislarnos del resto.
Decía el psiquiatra Dan Gilbert: Somos proyectos en curso que equivocadamente creemos estar terminados.

La soledad ¿Elección o imposición?

  • Podemos elegirla y bendecirla
  • Puede ser impuesta y sufrirla
  • Podría ser una elección temporal y frustrarnos o ver una oportunidad que antes no existía
En cualquier caso, ella es protagonista en diferentes escenarios de nuestra historia personal. Veamos algunos ejemplos habituales.
En pareja: 
La soledad en pareja es más común de lo que muchos quisieran reconocer. El inventario de pérdidas y ganancias, hace que la unión de soledades estreche lazos. Los daños colaterales despiertan emociones de rechazo, frustración, reproches no siempre silenciosos y un rosario de despropósito no confesado que no deja de ser un secreto a voces para muchos.

¿Podríamos decir que es mejor estar solos que mal acompañados?

No tan deprisa, todo tiene su pros y su contra, en cualquier caso, se trata de saber negociar. Saber elegir el tipo de compañía adecuado a tus necesidades y preferencias.

¿Entonces mejor en pareja aunque sea discutiendo?

Esa nunca debe ser la idea. La reciprocidad debe ser mutua. Las constantes críticas deterioran la relación y, ni que decir, la salud mental y física.
La soledad familiar y social:
El sentimiento de soledad en familia también se puede experimentar, lo cual, nos lleva a un profundo dolor emocional, un vacío acompañado de la frustración que genera el deseo de estar con alguien y no poder.
Las razones que causan la soledad pueden ser entre otras:
  • El excesivo trabajo, estar con varios frentes abiertos, todo esto suma al aislamiento de construir relaciones significativas y poder poner en prácticas valores que promueven las relaciones humanas satisfactorias.
  • Separación física de los seres queridos: por razones laborales, sociales, de distancia, divorcio, muerte, etc.
  • El rechazo. Esta actitud contribuye potencialmente al aislamiento y sentimiento de soledad.
Pasos para vencer la soledad:
Una vez que has aceptado que te sientes solo y que has construido una barrera para hacer frente a ese sentimiento, ayudaría mucho compartirlo con alguien de confianza que ayude a dar esos primeros pasos de cambio.
  • Ser activo. Buscar un hobby que te involucre en otras relaciones humanas.
  • Reforzar la autoestima. Poner el punto de enfoque en pequeños logros que refuercen esa confianza que hará que desarrolle habilidades y características personales que le definen.
  • Cronometrar el viaje al pasado, a ser posible concediéndoles pocos minutos, es importante ser consciente del aprendizaje que se ha hecho a lo largo del camino, con los aciertos y los errores y el valor que tiene para construir un mejor presente. Pero hasta ahí, no quedarse atrapado, hay que volver ileso de ese viaje en el tiempo.
  • Saber perdonar. Es sumamente difícil pero necesario para avanzar. La rabia, la ira y la frustración son emociones que desgastan y nunca ayuda a ver con claridad y a fin de cuenta en que fallamos.
  • Aceptar las diferencias y la posibilidad de enriquecernos con ellas si las vemos como una vía al aprendizaje.
  • Compartir / delegar, aligerar la carga y estrecha vínculos.
  • Sal de tu zona de confort y dale sentido a tu vida…
Necesitamos reprogramarnos, sacudir las ideas que nos venían a la mente como absurdas y darle escucha, solo ahí, encontraremos la oportunidad que tanto ansiamos
Tarea: reflexión
¿Qué sentido quieres darle a tu vida?
Podrías sorprenderte viendo cómo eres capaz de levantarte del mayor de los Tsunami. Pero para eso, hay que elegirse primero para poder saltar el obstáculo que te paraliza.
Te invito a que reflexiones sobre:
  • Si te decidieras, ¿qué harías?
  • Si solo tuvieras que elegir dos opciones para el resto de tu vida, ¿cuáles serían?
Y, recuerda:
Se nos va la vida tratando de encontrar una sola respuesta, es mejor busca las variantes.

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