Aquellas cosas que nos separan

Aquellas cosas que nos separan…

Existen muchos tipos distintos de personalidad, tantos, como individuos hay en el mundo.

En ocasiones, esto influye en las parejas más de lo que se piensa.
Sí ambos miembros tienen una comunicación honesta y no menosprecian al otro, la relación no fracasará. Pero, cuando uno de los dos tiene rasgos de personalidad negativa, es una crónica anunciada de fracaso.

No se trata de fabricar relaciones perfectas sino hacer de la convivencia algo donde él y ella sean consciente de cómo los hábitos saludables o no, repercute de una forma brutal en la relación en ambos sentidos.
Hagamos un repaso en los daños colaterales de la convivencia, donde aparecen detalles QUE NO, UNEN…
Algunas de esas diferencias que separan hay que ponerle un toque de humor importante, de no ser así, volarían los trastos por la casa al ser insostenibles determinados hábitos que hacen de la convivencia una batalla campal.
Como dice Walter Risso, Eso de jurarse amor para toda la vida, es un riesgo inasumible que ha hecho mucho daño…
Todos hemos vivido como en el trato del día a día, ya metidos en confianza, como sale nuestro verdadero rostro y registros no siempre favorecedores, entonces, ¿qué hacemos con aquellas premisas que no necesitaron anestesia cuando las pusimos en claro como condición SINE QUANON para que la relación funcionara? En fin… Cada cual sabe dónde quedaron las suyas…
Hoy vamos hablar de las manías y hábitos que se cuentan y al mismo tiempo, las que no se dicen en voz alta, pero, toca las narices…a ellos y a ellas…, no es una cuestión de género sino, de buenos hábitos.

LAS QUE SE CUENTAN…

  • Muchas horas frente al ordenador. Redes sociales, tiene un 20% de corresponsabilidad. Ellas nos llevan a establecer contactos con personas presentes y pasadas con las que compartimos emociones y charlas que nos alejan de la pareja. Esto nos genera una falsa felicidad.
  • Los Ex. Tanto mantener una relación con ellos o nombrarles a menudo, y ya el colmo cuando te comparan con él/ella, eso, crea discrepancias importantes con nuestro cónyuge. Celos y dudas empiezan la danza de la desconfianza y ahí, ya estamos perdidos. A los ex, hay que dejarlos en el exilio.
  • Falta de comunicación. Hombres y mujeres se comunican de una forma diferente. Para las mujeres una relación funciona si ambas partes pueden hablar de lo que les pasa. Sin embargo, los hombres pueden saturarse con tanto diálogo. En el libro de John Grey LOS HOMBRES SON DE MARTES Y LAS MUJERES DE VENUS, nos describen con un excelente humor patrones típicos de comportamiento. Como nos mostramos e interactuamos en pareja. Os recomiendo su lectura.
  • El abuso de sustancias, la familia, los hijos, problemas laborales. Estos aspectos también engordan la lista que nos separan.
  • No ser solidario. La especialista dice que las parejas poderosas tienen algo en común: “Apoyan completamente las metas y sueños del otro”. “Es necesario apoyar las aspiraciones de tu pareja y ser su fan número uno. De lo contrario, podrías convertirte en el número uno de los motivos para separarse”.
  • Las peleas en público, espiar, exigir que cambie en base a lo que se conoció antes, celos, infidelidades, el egoísmo, criticar a los hijos o a la familia de uno de los cónyuges, también, termina con la magia de cualquier historia romántica.
  • Y, aunque existen muchos más aspectos, yo me he fijado con especial interés en estos como fruto de queja de muchas personas con las que he trabajado tanto en consulta como fuera de ella.

LOS MENOS PUDOROSOS

Las excesivas demostraciones afectivas en público, sobre todo, en edad madura.Me refiero de la necesidad de uno de ellos por mostrar el status que tiene en la relación, teniendo manifestaciones exageradas sobre el afecto que siente por su pareja. Desde besos y tocamientos para que otros “vean lo afortunad@ que es”, hasta elevar la voz para que escuchen cuanto aman a la otra persona y busquen un testigo improvisado en la cola de un supermercado o en la parada del auto bus, que inmortalice semejante momento…
La falta de discreción. Una imprudencia cuando la otra parte es el polo opuesto a buscar la mejor versión del “show de Truman”, es decir, abandera en todo momento la discreción y privacidad como valor fundamental para una relación exitosa. Sin embargo, si su chic@, necesita ratificar públicamente y con extraños ya sea redes sociales, o encuentros sociales su privacidad minuto a minuto como sinónimo de “persona afortunada” y todo ello sin poner filtros a quien/es llega esa información, eso, a corto plazo, resulta un inconveniente para que la relación sume.
No tener amistades o actividades fuera de la relación. Pasar tiempo en pareja es importante, pero eso no quiere decir que sea lo único que se haga. No se puede depender de la pareja para satisfacer todas las necesidades sociales. Las personas externas de la relación son tan importantes como la pareja. A través de los amigos, ambos podrán ganar experiencia, perspectiva y apoyo.
Falta de respeto por los espacios y tiempos. Cuando uno de los dos quiere resolver un conflicto sí o sí sin tener en cuenta la reciprocidad de la otra parte, un martillo pilón que no da tregua llevando a la exasperación, otro ejemplo son las continuas interrupciones cuando una de las partes está realizando una actividad que requiere silencio y espacio y el cónyuge por aburrimiento o necesidad de una opinión para llevar a la acción algo, no toma en consideración ese espacio tiempo, eso también, resulta un punto que resta.
Descuidar tu aspecto físico y tener pocos hábitos saludables. La falta de coquetería, del cuidado minucioso que representa tu físico, puede ocasionar falta de deseo o atracción. No es que tengamos que cuidar nuestro aspecto por los demás, sino para seguir gustándonos a nosotros mism@s. Porque, si no te gustas a ti, ¿cómo vas a tener en cuenta lo que los demás te digan?
Los malos olores causan alergia social. Los hábitos desagradables, dice un estudio, producen en el cuerpo una reacción inmunológica similar a la alergia, tanto en hombre como en mujeres, la reacción alérgica se manifestó en torno al rechazo sexual. (Como decía mi abuela, el agua y el jabón, no hace daño a nadie…)
Compartir baño. Las de sorpresas que podemos encontrar en un cuarto de baño son inagotables. Cuanto antes establezcas los límites de la intimidad en la convivencia, mucho mejor.
Así que ve programando qué cosas estás dispuesta a hacer en común en el baño, en el caso de que no tengas otro, detalles para compartir como lavarte los dientes, cepillarte el pelo o aplicarte la crema hidratante. Y la ducha, a veces.Compartir olores, momentos del cuidado personal, puede ocasionar un declive para muchos, el termómetro lo delata en el declive de la magia o atracción por tu pareja.
Desde resto de un pis rezagado, hasta pelos en la ducha esperando ser rescatados junto a, tarros de gel y champús en top less esperando ser tapados, añadir que, la falta de higiene y cuidado por un espacio compartido, son motivos de enfrentamiento para muchas parejas.
Hacer todo junt@s. Se es pareja, no siameses. (Esta frase la escuché a alguien y me pareció muy acertada para el tema que aquí se trata) Es saludable tener tiempo para hacer cosas sol@. Compartirlas luego con tu pareja, resulta muy gratificante.
Reproches. Lanzar sin venir a cuento como dardos envenenados algo que pasó o forma parte de la vida del otro y es utilizado para dañar, por una cuestión de falta de argumentos, eso demuestra un alto grado de inmadurez, nunca es inteligente recurrir a este tipo de recursos cuando se carece de otros.
No darse su espacio. Nada es peor que sentirse atrapado en una relación. Por mucho que quieras pasar cada segundo con tu pareja, es importante que le des su tiempo para hablar con su familia, salir con sus amigos e incluso, para ir de compras. No estamos diciendo que de ahora en adelante cada quien hará su vida, pero un par de días al mes es recomendable que se despejen un poco.
No se espera que ambos tengan un papel igual en todos los contextos, pero sí, que ambos sepan el rol que ocupan dependiendo del contexto social, personal, familiar y de pareja, de tal manera que se pueda lograr el mayor equilibrio posible.

Reflexiona sobre esto:

Claves para salvar estos obstáculos.
  • ¿En cuánto tasas tu relación de pareja?
Lista de pros y contra
  • ¿Qué estoy dispuesto o dispuesta a cambiar de mi convivencia por el puro placer de sumar en ella?
  • ¿Cómo me sentiría si eligiera estar sol@?

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